Comprender a tu bebé, lo que transmite con sus comportamientos y señales, es la base para darle una respuesta adecuada y ayudarle a regularse, manteniéndose en calma y favoreciendo el establecimiento de un vínculo de apego seguro.

Recuerdo mis primeros días como mamá, que difícil me resultaba a veces saber por qué lloraba mi bebé. Pensaba en esa frase que tantas veces había oído e incluso había dicho a mis pacientes «Tu eres la experta en tu bebé» y ¡me sentía de todo menos experta! Hoy me decidí a escribir este post para transmitirte tranquilidad, es completamente normal que no sepas por qué llora muchas veces. Te sentirás mucho mas experta a medida que vayas ganando experiencia como mamá.

Por otro lado, si no tuviste la suerte de tener otros bebés en tu entorno, quizás tu bebé es el primero con el que tratas. Aprender a reconocer los comportamientos normales de los bebés puede darte confianza en tí misma.

 

EL PRIMER PASO PARA COMPRENDER A TU BEBÉ

Te adentras en este mundo de la maternidad con muchas ideas que no tienen nada que ver con lo que te encuentras luego. Una de esas ideas es que los bebés «comen y duermen», en ese orden. Por eso cada vez que el bebé que llora crees que tiene hambre y si no duerme hasta la siguiente toma es porque no comió lo suficiente. Este es uno de los mayores mitos de la maternidad.

Los bebés tienen muchas necesidades además de hambre. Pueden tener sueño, frío o calor, el pañal sucio, pueden desear más estímulos o menos, pueden querer contacto físico, cambiar de ambiente o pasear. El único secreto para comprender a tu bebé es observar, observar mucho y confiar en tu intuición. Es un proceso de prueba y error hasta que vas entendiendo qué te quiere decir con cada gesto.

Sin embargo, puede ayudarte conocer los comportamientos básicos de los bebés y cómo puedes ayudarle a recobrar la calma.

 

LOS 6 ESTADOS DE COMPORTAMIENTO DE TU BEBÉ

Los recién nacidos son muy sensibles, todos sus sentidos están alertas y recibiendo información del medio que los rodea. Además, tienen poca capacidad para «silenciar» estímulos, muchas veces se saturan y necesitan ayuda para calmarse. Poco a poco, tu bebé aprende a regular mejor sus comportamientos. Va a ir alternando entre estos estados según sus necesidades:

  • Llanto: este estado es fácil de reconocer. Cuando llora, tu bebé realiza movimientos espasmódicos, caóticos, su cara cambia de color poniéndose generalmente mas rojo, sus músculos están en tensión y respira rápidamente. Calmar a un bebé que llora es todo un reto, y generalmente requiere un tiempo consolarlos.
  • Alerta activa: en este estado lo vas a ver moviéndose, haciendo gestos, con los ojos abiertos y respirando de forma irregular. A veces pueden estar irritables y sensibles a los estímulos del ambiente que les rodea. Suelen estar en este estado antes de comer.
  • Alerta tranquila: vas a notar que tiene sus ojos abiertos, suele estar muy quieto o moverse poco y respira de forma regular y estable, parece que está muy atento. Es el mejor momento para interactuar, ya que es capaz de fijar la mirada, comenzar a imitar tus gestos. Al principio son pocos los momentos en este estado, se cansan rápido.
  • Somnoliento: cuando tiene sueño puedes observar sus ojos vidriosos, abre y cierra los ojos, tiene poco interés en interactuar, respira de forma irregular y puede moverse o estar mas tranquilo.
  • Sueño activo: en la fase de sueño activo hay movimientos oculares rápidos, pequeños espasmos de la cara y el cuerpo, respiración irregular. Durante esta fase sueñan y pueden despertarse con facilidad.
  • Sueño tranquilo: en esta fase de sueño tiene poco movimientos, salvo algunas succiones esporádicas, el cuerpo está relajado y la respiración es tranquila y regular y puede ser difícil despertarlo.

Tu puedes ayudar a tu bebé a pasar de un estado a otro. Por ejemplo, si está dormido y tienes que despertarlo para comer puedes cambiarlo de posición, hablarle, cantarle, quitarle la ropa, acariciarlo. En cambio, si tu bebé esta irritable, puedes ponerlo piel con piel, balancearlo, acariciarlo y hablarle suavemente diciéndole las mismas palabras de forma repetitiva, lo que le ayudará a recobrar un estado de calma.

 

ASÍ SE COMUNICA TU BEBÉ

Todos los bebés nacen preparados para aprender y socializar. Desde el primer día de vida pueden utilizar señales sutiles para indicarte que necesitan tu ayuda. Pero son señales inespecíficas, por lo que te tocará a tí ir probando diferentes cosas hasta descubrir lo que quieren. Para comprender a tu bebé tendrás que ser un poco detective.

Hay señales que indican que quiere interacción: ojos abiertos, sigue objetos, voces o caras con la mirada, levanta la cabeza, cara relajada, mirarte atentamente a la cara, sonreir, hacer movimientos suaves.

Cuando tiene hambre, verás sus dedos y puños apretados sobre el pecho y la barriga, las piernas y brazos flexionados, respira rápido, hace ruidos de succión, activa el reflejo de búsqueda y mueve su cabeza de lado a lado abriendo la boca. Se mueve para ponerse en posición de mamar. Cuando empieza a fluir la leche abre sus ojos, su expresión se relaja, desaparecen las arrugas de su cara. Cuando está satisfecho sus manos se abren y se alejan del pecho, los dedos están relajados, cierra los ojos, deja de succionar, suelta el pecho y a veces se duerme. Si se duerme después de mamar pocos minutos y no gana peso suficiente hay que valorar cuidadosamente si está consiguiendo sacar leche del pecho.

Hay señales que te indicarán que necesitan algún cambio, menos interacción o menos estímulos: mira hacia otro lado, respira rápido, bosteza, se lleva las manos a la oreja, muecas, mirada vidriosa. Si no consiguen respuesta pueden ser girarse, empujar o arquearse hacia atrás, llorar, tener las manos abiertas con los dedos extendidos y rígidos, dormirse.

Cuando no puedes identificar el problema, tu bebé irá «escalando» señales para indicarte que su necesidad no esta cubierta. Por ejemplo, si está sobreestimulado por las visitas puede mirar hacia otro lado, si siguen hablándole puede girarse y si continua el estímulo empieza a llorar. Si a sus primeras señales lo cambias a un ambiente mas tranquilo y lo ayudas a calmarse ya no llega al llanto.

 

TU BEBÉ TIENE UN SUPERPODER

Si, es verdad, todos los bebés tienen un superpoder ¡Es el llanto!

Llorar es el talento innato que tiene tu bebé para comunicarte que algo no va bien. Resulta tremendamente irritante para la mayoría de los adultos y es muy difícil de ignorar. Cuando escuchas a tu bebé llorar sientes una necesidad urgente de consolarlo.

Los bebés lloran por muchísimos motivos. Puede que estén incómodos por el pañal sucio o mojado, tengan frío o calor, ganas de eructar, gases, hambre, dolor. También pueden llorar cuando necesitan cambios en el ambiente. Por ejemplo si hay mucho ruido, mucha gente desconocida, luces muy intensas pueden necesitar disminuir los estímulos. O al contrario, si están muy quietos y siempre en el mismo ambiente pueden querer movimientos, interactuar, jugar. También pueden llorar si la mamá no esta bien, por ejemplo cuando hay una depresión postparto los bebés lloran mas.

¿Cuánto es normal que llore? Es tremendamente variable de un bebé a otro, incluso en un mismo bebé de un día al siguiente. No hay una duración «normal» de llanto. Como norma general podemos decir que cuanto mas sensible seas a sus primeras señales y antes respondas a sus necesidades menor será la cantidad de llanto. Aquí intervienen muchas cosas, como el temperamento del bebé y las expectativas previas de la familia. Si tu bebé llora mucho quizás te hayan dicho que tiene «cólico del lactante», este es un tema muy amplio, por lo que ya voy a escribir otro post al respecto.

 

DUERME COMO UN BEBE

Una parte importante de comprender a tu bebé es entender como duerme. Hay bebés que duermen mucho y otros que duermen menos y se despiertan con frecuencia.

Al nacer, los bebés tienen solo dos fases de sueño. Una fase de sueño activo seguida de una de sueño tranquilo conforman un ciclo de sueño que suele durar aproximadamente una hora. En las primeras semanas de vida todavía no tienen un ritmo circadiano, es decir no diferencian el día de la noche, por lo que se despiertan periódicamente. Estos despertares frecuentes son muy importantes para asegurar su supervivencia, para alimentarse o para comunicarte cualquier malestar.

Sus patrones de sueño irán madurando a lo largo de los primeros años de vida. Lo importante es entender que es normal que los bebés se despierten varias veces por la noche, incluso pasado el año de vida. Estos despertares no se relacionan directamente con la alimentación, sino que se deben a cambios en el patrón de sueño.

 

ESTAR JUNTOS ES LA CLAVE

Comprender a tu bebé es cuestión de práctica. Compartir tiempo juntos, observarlo y seguir sus ritmos. Estar atenta a sus necesidades, interpretar sus señales y ayudarle a regularse te irá dando confianza en ti misma, al tiempo que van construyendo el vínculo.

Dejarte fluir, confiar en tu instinto y acallar las opiniones externas te ayudará, poco a poco, a sentirte segura en este nuevo rol de mamá.

Ahora me gustaría compartir contigo este vídeo, donde puedes ver muchos bebés comunicándose y puedes jugar un poco a interpretar las señales. Es en inglés pero puedes activar los subtítulos automáticos. Espero que te guste.

 

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